Breve Guía de como crear una cosmogonía.

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¿Cómo puedo crear mi propia mitología? Es una pregunta que todo escritor de fantasía se hace de un momento a otro. Parece muy fácil, pero no lo es. Una buena cosmogonía ha de ser pensada largamente antes de ser escrita. Podría decirse que se debe hacer una sucesión de borradores encima de borradores hasta dar con el perfecto. Se ha de perfilar en muchos aspectos, los cuales se mejorarán tras dejarlos reposar.

Algunos aspectos básicos a tener en cuenta para realizar una cosmogonía son los siguientes.

¿Qué había antes?

No se puede partir de cero. Antes de la creación debe de haber algo. Material o abstracto pero algo. Por ejemplo, el caos, la oscuridad o la propia nada. Pensado este punto y dejándolo claro se pasaría a la siguiente parte.

¿Qué crea qué? ¿Monoteísmo o politeísmo?

Partiendo de esta situación inicial se ha de elegir el ente (en caso monoteísta) o los entes (en caso politeísta) que crearán el mundo.

Monoteísmo.

Es la vía fácil, un único Dios supremo, benévolo, justo, cruel, despiadado, etc. Su personalidad vendrá de la mano del autor pero hay que tener en cuenta tres aspectos fundamentales. De dónde viene o cómo surge, cómo crea el mundo y qué hace después de crearlo.

Las respuestas a estos aspectos pueden simplificarse mucho. Por ejemplo, ¿De donde viene? De la propia nada. ¿Cómo crea el mundo? Pues al modelo cristiano, cada día una cosa. ¿Qué hace después? Se queda caminando escondido entre lo que ha creado como uno más o no, y se va a crear otro mundo. Hay infinidad de respuestas, solo hay que encontrarlas y elegir las que más nos gusten y nos cuadren con la cosmogonía que queremos.

Pese a ser esta la vía fácil a muchos escritores nos resulta insulsa y tendemos a crear una cosmogonía politeísta.

Politeísmo.

A todos nos encanta la mitología egipcia, griega o romana sin tener encuentra la multitud de religiones politeístas menos famosas con sus impresionantes dioses. Todo escritor buscará crear la cosmogonía más impresionante y diferente respecto a sus compañeros, siendo un trabajo loable. Pero elegir esta opción es mucho más complicada que el monoteísmo. En esta opción a parte de los tres aspectos del monoteísmo hay que pensar que no solo hay que crear un ente, sino que hay que crear una pluralidad de dioses marcados con grandes diferencias que hagan que se distingan entre ellos. Ya sean hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños, niñas, antropomorfos, o simbólicos. Hay que pensar en su relación, como conectan. El panteón tenderá a convertirse en una gran familia de superhéroes con poderes inimaginables. Esto conlleva muchos problemas ya que pese a ser una cosmogonía completamente inventada debe de tener un mínimo de verosimilitud, es decir, ha de tener algo que se pueda creer por lo más mínimo que sea. Recomendable sería leerse las cosmogonías principales.

Hay que valorar el henoteísmo, es decir, la primicia de un dios frente al resto, considerándolos dioses inferiores. En Egipto sería el caso de Amón-Ra. Esto facilita en parte la creación del panteón en lo que respecta a la conexión de los dioses.

Por otro lado todos los dioses pueden ser iguales sin primar uno por encima de otro pero habiendo uno que destaque sobre el resto. Por ejemplo en la mitología griega con la figura de Zeus. No es el más poderoso pero aún así es el gobernante del Olimpo porque es el más justo. Aunque los demás dioses griegos podrían derrocarlo. Este sería otra opción a tener en cuenta.

Respecto a las formas de crear la vida no comentaré, la mente humana es maravillosa y con un poco de imaginación se pueden crear cosmogonías impresionantes desde guerras de dioses a dioses semihumanos que cantan creando la vida. Hay infinidad de variantes.

Es importante pensar donde vas a meter todos los dioses que creas. Puede ser una cosmogonía ficticia y que sean meras creencias o reales. Siempre tirará más lo real sobrehumano así que otra vez por la vía difícil. Si son dioses que de verdad existieron no puedes dejarlos después suspendidos en las nubes. Les debe haber pasado algo, se han quedado, se han ido han muerto, etc. Pero son dioses vivos y por lo tanto están en alguna parte.

Cómo conectar la cosmogonía con nuestro relato.

Este puede que sea el apartado más difícil. Variará evidentemente del tipo de cosmogonía elegida y por su puesto de su extensión. Si es corta será más fácil si es larga puedes introducirla de manera fraccionada ya que toda de golpe resultaría algo pesada y al hacerlo por partes dejas que se mantenga la intriga.

Por otro lado la forma de hacerla saber ya vuelve a tener inimaginables opciones. Qué si el protagonista lo lee de una piedra, o de un libro de no se dónde. Puedes inventarte lo que sea, pero siempre siendo lo más acertado con tu tipo de mundo y quede mejor con tu cosmogonía. Incluso puedes darla como sabida ya desde el momento cero y que los lectores se vayan enterando según suceda el transcurso de la obra. Eso si, si es una cosmogonía extensa no recurras a esta técnica, malo sería que no se entendiera o te dejaras por contar partes sin saber después en que parte de la historia meterlas.

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