El camino de un sentimiento

El camino de un sentimiento

Mi primer relato acercándome tímidamente a la prosa, algo nuevo para mí, pero espero que os guste. Si no se salta no se puede mejorar. 

Historia por empezar, historia por vivir, historia por sentir. Una sola historia. Septiembre de un año que parece muy lejano. Una mirada. Un hola. Una sonrisa. Palabras, una conversación. Una llama se encendió. Tan poderosa chispa engendró un fuego sempiterno en el mecanismo del corazón.

Enero de tal onírico año. Miedo. Miedo del susurro de dos palabras, miedo de la incógnita. Miedo de la incertidumbre, miedo y miedo. Una pregunta sencilla en una conversación sencilla ¿Qué esperas de mí? Una pregunta que hace pensar.

¿Qué espero de ti?

Espero una sonrisa. Una sonrisa feliz, una sonrisa dulce, una sonrisa juguetona, una sonrisa picarona, una sonrisa por una sonrisa. Sonrisas sinceras de las que se pueden guardar en lo más profundo del alma.

¿Qué espero de ti?

Espero un abrazo. Un abrazo de cariño, un abrazo silencioso, un abrazo que congele el instante, un abrazo de esos que se hacen sentir como se tornan viejos resistiendo inexpugnables al paso del tiempo. Espero un abrazo de verdad.

¿Qué espero de ti?

Espero un beso. Un beso que hace que se te agite el corazón. Un beso que acalle al pensamiento. Un beso que te evada de la misma realidad. Espero un beso de amor.

¿Qué espero de ti?

Espero momentos. Recuerdos felices que me animen en mis malos momentos. Vivencias pasadas y vivencias que aún estén por hacer. Aquellas experiencias que aun caídas en el torbellino del pasado emiten infinita felicidad. Espero todo un futuro contigo.

¿Qué espero de ti?

Espero un segundo, diez. Una hora. Dos días. Una semana. Diez meses. Tres años. Espero que sea todo el tiempo que pueda pasar contigo en lo que me quede de vida.

Tal ardor en el pecho agita la respiración. Tal nudo en la garganta impide el paso de las palabras. Como cual ejército miles de pensamientos invaden mi mente. Cientos de respuestas posibles para responder a una única pregunta. Pero solo sé responder una.

Lo espero todo de ti.

El tiempo pasó como cual nube que surca la inmensidad del cielo. Libre y a merced de lo que quiera el viento. Pero la blancura de su pureza quedó teñida por la oscuridad de una tormenta que estaba por venir. Tan poderoso e inevitable fenómeno acabó por suceder. Febrero de otro lejano año. Dos caminos surgieron alejándose de aquella tormenta. Ya no iban paralelos hacia la eternidad, ahora se separaban en paradójicas direcciones diferentes. Difícil de entender, más duro de vivir. Según se alejaban, las llamas se apagaban. Aquel fuego quedó limitado a alimentarse de meros recuerdos de tiempos pasados. Sin esperanzas de un gran futuro por vivir. Más y más lejos. Gran camino quedaba aún por recorrer y una tenue llama aún se resistía por apagar. ¿Por qué no deshacer corriendo el camino recorrido? Volver a esos tiempos ensueño. ¿Sería posible revivir tal ardor en el pecho? Mirando camino atrás, aún caliente y valiente un último suspiro logró dar. Pero acabó perdiéndose en aquel zigzagueante sendero. Mayo pasó junto con aquel último suspiró apagando la chispa que un día ardió poderosa alimentando dos almas. Ahora vivirían con corazones de ceniza.

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