¿Cómo maquetar un libro?

Aquí encontraréis explicado de forma breve y sencilla todo lo hay que tener en cuenta para maquetar un libro con profesionalidad. No os diré en ningún caso lo que tendréis que hacer, os explicaré los elementos y aspectos que tendréis que meditar para que elijáis vuestro resultado final. Siempre teniendo VOSOTROS la última palabra. Que no os digan nunca lo contrario.

Dividiré la guía en dos cómodas partes explicando en la primera lo que sería el exterior del libro, la sobrecubierta, cubierta, portada, contraportada, lomo, solapas y faja. Y una segunda parte explicando los elementos a tener en cuenta para el diseño del interior del libro.

PRIMERA PARTE: EL DISEÑO EXTERIOR DEL LIBRO.

En primer lugar hay que pensar en la sobrecubierta. Esta es la parte que se coloca como su nombre indica sobre la cubierta. No es algo necesario ni imprescindible. Se suele usar para proteger la cubierta, dar más atractivo al libro, puede aportar también información básica como el título de la novela, el nombre del autor, etc. Los materiales son variados y suelen ser todos muy endebles. Personalmente no elijo sobrecubiertas porque no me parecen realmente necesarias tendiendo la portada en sí, además sube el coste de la producción por lo que también hinchará el precio final del libro.

Ahora sí viene la parte más importante del exterior de nuestro libro, la cubierta. Elemento imprescindible compuesto por diversas partes. En la parte frontal encontramos la portada o tapa. Aquí figurará el título de la obra y subtitulo si tiene, el nombre del autor, el sello de la editorial en el caso de que se tenga, etc. Aparte de esto es recomendable colocar un elemento visual o gráfico que atraiga la atención del lector. (No entraré mucho en detalles, dedicaré un nuevo post únicamente para hablar del diseño de la cubierta). El lector tras ser llamado por la ilustración, foto o dibujo de la tapa lo siguiente que hará será darle la vuelta para examinar la contraportada o contratapa. En ella hay que escribir un texto muy bien elegido, ya sea una cita importante de la novela que incite a leerla, un resumen breve y muy llamativo, o incluso una biografía del autor (en mi opinión no pondría una biografía en la contraportada, pero mucha gente lo hace). La última parte de la cubierta es el lomo. El lomo une la portada con la contraportada, es decir, es el grueso del libro. Su anchura depende de la cantidad de páginas, el grueso del papel según el gramaje elegido y el tipo de encuadernación. ¿Qué pondremos en el lomo? Se suele volver a repetir el título del libro, el nombre del autor, además del nombre de la editorial o su logotipo. Respecto a la orientación de las palabras, da igual su sentido, puede ser de arriba abajo o viceversa (no hace falta valorarlo mucho).

Las solapas también son parte de la cubierta, pero al ser un elemento prescindible lo explicaré aparte. Las solapas son las partes de la cubierta que se doblan hacia el interior aportando más espacio. Aquí suele figurar una fotografía del autor con una breve biografía, más datos sobre la sinopsis del libro, información sobre más obras del mismo autor, sobre todo en el caso de ser una saga, etc. Pese a que no sea una parte imprescindible yo la recomiendo, cada vez más autores eligen que en sus obras haya solapas y realmente son muy útiles para añadir información extra sin sobrecargar la portada o la contraportada.

Y por último la faja. Esta parte es simplemente una tira de papel de unos cuatro dedos más o menos que rodea al libro. En ella suele ponerse información que sirva de gancho al lector, eso sí, esta información siempre suele notificar que la obra ha ganado algún premio de literatura, o que es un best seller y ha vendido muchísimos ejemplares, etc. Por lo que si no se ha logrado nada de esto, no recomiendo poner una faja, volver a repetir la información del lomo, cubierta y solapas ya es excesivo al igual que vuelve a hinchar el precio final del libro.

SEGUNDA PARTE: EL DISEÑO INTERIOR DEL LIBRO.

El diseño interior del libro es la parte que requiere más tiempo de trabajo. Dividiré en la explicación en diversos apartados para clarificarla. Sino todos encontraréis los principales elementos a tener en cuenta aportando algunos ejemplos, pero eso sí, siempre la última palabra la tendrá el autor y esta estará condicionada por su gusto por lo que se decantará por un resultado final u otro eligiendo a su preferencia las distintas partes.

1.- ELECCIÓN DE LA TIPOGRAFÍA.

Lo primero que haremos será elegir la tipografía más apta para nuestro libro. Este trabajo puede resultar el más difícil de todos porque la letra que mejor convine con nuestro manuscrito, no tiene porque ser la que más nos guste y eso supondrá un inconveniente.

Respecto a la cantidad de tipos o familias de tipografías que existen ni mucho menos las conozco todas y dudo que llegue un día que lo haga. Solo me intereso por las más comunes en el mundo de la literatura, las que nosotros, los escritores tenemos que conocer para trabajar nuestras obras.

Los factores que hemos de calcular o meditar a la hora de elegir nuestra tipografía son varios. Su afección a la legibilidad y a la visibilidad. Según el contenido (temática) de la obra. La adecuación según el formato que estemos trabajando (digital o impreso).

¿Cuáles son los dos grandes grupos tipográficos más usados?

De los que nos interesan a nosotros destacamos las letras Serif o con serifa y las letras Sans serif o sin serifa.

Las letras sans serif como su nombre indica son las que no tienen serifas, o mejor dicho, carecen de remate final.

Como vemos en el ejemplo, el trazo de las grafías son palos secos sin gracia.

Las letras serif son las que poseen remates finales, relajando la lectura y mejorando la visibilidad. Son las más aptas para lecturas prolongadas.

Si comparamos las letras de ambos ejemplos veremos rápidamente la diferencia. En este segundo, los trazos de las grafías acaban en un remate bastante notable. El remate puede tener un resultado final anguloso o redondeado eso ya como siempre a gusto del autor, pero estudiándolo bien, cotejándolo con otras obras del mismo género en condiciones similares y si puede ser recientes adaptándose a la tendencia actual. La maquetación suele variar según la antigüedad de la edición.

Para salir de dudas el mejor consejo que puedo daros es que vayáis a una librería y empecéis a mirar tipos de letras de los libros similares a vuestro género, cuanto más actuales mejor (eso sí, con cuidado del librero, quien puede tomárselo mal si te ve toquiñeando cincuenta libros.).

El tamaño de la letra también es a gusto del autor, pero valorando la obra. Si se elige una letra muy pequeña puede cansar la vista, reduciría el número de páginas y a su vez el precio final del libro. Por otro lado una letra más amplia sería más cómoda para leer favoreciendo una lectura más fluida, pero por el contrario sumaría más páginas aumentando el precio final del libro. Cuando se está hablando de un libro de 800 páginas si ha de meditarse mucho, pero si estamos trabajando una obra de 200, tranquilos decantaros por una letra cómoda y fluida, pensar en el lector. En este caso la diferencia en el precio final no se vería muy alterada.

En el futuro elaboraré un post más detallado sobre la tipografía explicándola mucho más detalladamente. Sin centrarme solo en estos dos grupos o familias.

2.- DISEÑO DE LA PÁGINA.

Hemos conseguido elegir la tipografía más adecuada sin que nos explotara la cabeza. ¡Genial! Ya podemos pasar a la siguiente parte, el diseño de la página.

¿Qué es lo que tendremos que diseñar en esta parte?

El tamaño de la página, la distancia de los márgenes, elegir la paginación y la distancia del sangrado, tamaño de la letra, entre otras.

En primer lugar, el tamaño de la página. Definiremos ahora el formato. El más habitual es el din A5 (medio folio) con medidas de 14,8×21 a como máximo 15×23 (En centímetros, aunque también hay gente que suele ponerlo en milímetros para uniformizar las medidas de toda la página).

En el caso de tener preferencia por un formato más pequeño como sería el tamaño bolsillo las medidas que tendríamos que tendríamos que elegir rondarían los 12×18 , 11×16 o similares, sin irse ni muy abajo o muy arriba.

Tras elegir el tamaño de la página pasaremos a decidir la distancia de los márgenes. Todos sabemos que las páginas de un libro van pegadas o cosidas por uno de sus lados, ya sea si la página está situada indistintamente a la derecha o la izquierda. Esto hace que siempre se elimine una parte del margen, por lo que habrá que elegir un tamaño que se ajuste bien a los requerimientosde la página. Hay gente que lo prefiere y suele usar unos márgenes muy finos reduciendo la cantidad de páginas. En mi opinión esto es horrible ya que saturas la página estresando la vista, ha de haber algo de margen, no una barbaridad pero si una distancia sutil que con los pulgares sosteniendo el libro no tapes contenido.

Como vemos en la foto, el margen interior de la página impar es 0,3 cm superior al margen derecho. Esto se debe a que en encuadernación he elegido una distancia de 0,3 cm por lo que el propio programa lo ajusta.

La forma más cómoda por excelencia, es elegir la opción de margenes simétricos. Tanto en Woord como en otros programas, cuando estas eligiendo los margenes, suele dar la opción de definir la encuadernación. Con esto si añadimos unos valores en la encuadernación, por ejemplo 0,3 cm, nos encuadrará automáticamente todos los márgenes interiores y exteriores facilitando el trabajo. Respecto a los márgenes superiores e inferiores no recomiendo superar los 3 cm. Elegirlos siempre como mejor os convenga, pero respetar la visibilidad.

Una vez elegido los parámetros de nuestra página (tamaño y distancia de márgenes) configuraremos así todas las paginas del documento. Según el programa que estés usando lo tendrás que hacer de una u otra manera.

Pasamos a colocar la paginación o numeración de la página. Esta parte la veo poco relevante, en el mayor de los casos se elige la parte inferior de la página situando el número en el centro. Otra forma que también se puede ver, es en la parte superior de la página. Dependiendo si es la página par o impar el número estará desplazado hacia el margen exterior. De todos modos es menos frecuente verlo en la parte superior de la página.

3.- DISEÑO DE LOS PÁRRAFOS Y DE LOS DIÁLOGOS.

Bien bien, nuestra obra ya va cobrando forma. Hemos superado lo más difícil, ahora empezaremos a tratar parcialmente los detalles. Primeros párrafos. El autor puede decantarse por que la primera letra del primer párrafo de cada capitulo tenga algún tipo de ornamentación. Esto se ve sobre todo en libros de fantasía. Yo no soy muy fan de este tipo de decoración, quizás si la temática del libro está dirigida hacia un lector infantil si sea conveniente, pero para un lector más juvenil-adolescente o incluso adulto no lo haría. A su vez en este primer párrafo nunca reduciremos la sangría. Respecto a los siguientes párrafos si lo haremos (incluido si empiezan por un diálogo) La distancia que suelo darle a este sangrado es 0,5 cm, pero ya sabéis podéis variar a vuestro gusto.

Ahora bien, los diálogos. La parte que creo que será más difícil de entender por lo confusa que puede llegar a resultar.

En primer lugar hay que diferenciar los signos guión (-) y raya (—). Como vemos la raya es más larga y será la que utilicemos para nuestros diálogos. El guión es para enumeraciones nada más. NO CONFUNDIR.

Todas las intervenciones tanto de personajes como del narrador vendrán introducidas por esta raya, además que en el caso de que haya acotaciones también se usarán para separarlas.

—¿Quién eres? —preguntó una voz desconocida.

—Soy Víctor.

La raya introductoria siempre irá pegada al primer signo o letra del diálogo, mientras que la que separa de la acotación ira pegada al verbo dicendi y este siempre en minúscula.

Hay que diferenciar los verbos dicendi de los no dicendi, ya que cuando se trate de uno u otro la norma de puntuación será diferente.

Los verbos dicendi son aquellos que dan a entender como habla un personaje. Por ejemplo; dijo, anunció, explicó, conmemoró, recordó, preguntó. El tiempo verbal es irrelevante, pueden estar en cualquiera siempre y cuando sea lo conveniente para el contenido narrado.

—¡Hemos ganado! —anunció Juan.

Los verbos no dicendi, por contraposición, será todo aquello que expresa algo fuera de la expresión verbal del personaje. Y estos siempre irán con mayúscula. Se verá más claro con este ejemplo.

—¡Hemos ganado! —Los vítores inundaron la sala.

Hagámoslo un poco más difícil. Cuando tras una acotación, el mismo personaje continua hablando, el inciso se terminará con raya pegada a la última letra y tras ella un punto (—.) siempre que lo enunciado por el personaje quede cerrado.

—¡Hemos ganado! —proclamó Juan—. Pero aún nos queda mucho por jugar.

Por otro lado, cuando haya una acotación partiendo el diálogo sin que la oración finalice tras el inciso, este se terminará con raya y coma (—,) y la continuación de la frase empezará en minúscula, como si no existiera la acotación.

—Hemos ganado —anunció Juan llamando la atención de sus compañeros —, pero aún nos queda mucho por jugar.

Pero esto no acaba aquí, aún puede volverse más difícil. ¿Qué ocurre cuando un personaje está hablando y al mismo tiempo que habla hace una acción que tenemos que plasmar con una acotación, esta acción termina y el personaje sigue hablando? Esa acción será un verbo no dicendi por lo que la acotación empezará con mayúscula. En el caso de que la acción terminé, el inciso lo cerraremos con raya y punto (—.) si no acaba, con raya y coma (—,) e incluso después puede llegar otra acotación aclaratoria que esta si está introducida por un verbo dicendi.

Mira esta carta —Extendí el brazo hacia él—. ¡Cógela! —ordené enfurecido.

Mira esta carta —dije extendiendo el brazo hacia él—. Cógela —añadí al ver que no hacía nada.

Hay que tener mucho cuidado con las normas de puntuación de los diálogos. Si no se tienen claras del todo y cambias sutilmente el diálogo para que cuadre con la norma que te sabes y así hacerlo bien, la entonación del momento narrado puede verse alterada (como habréis visto en el último ejemplo).

4.- LOS CAPÍTULOS.

Esta parte es mucho más relajada que los diálogos, no os preocupéis. Los capítulos como norma general siempre empiezan en la página par, es decir en la página de la derecha. Aunque la página impar quede limpia, se empezará en la par. Es algo bastante unánime y común así que lo dejaremos así.

En segundo lugar, como numerarlo, con letras o con números. Esto a gustos, las dos formas son igual de correctas, eso sí tras elegirlo la presentación tendrá que ser concorde a ella.

En tercer lugar, elegir si ponerle un nombre o título al capítulo o no. Si eliges no ponerle título en la medida de lo posible lo más recomendable será que al finalizar el capítulo anterior dejes algo de intriga, suspense, sueltes un bum, cualquier cosa que sirva de gancho para pasar al siguiente capítulo. Por otro lado si eliges ponerle un título, el lector lo primero que hará será leerlo y si el gancho anterior no es muy bueno, puede abandonarlo. Por lo que el nombre elegido tendrá que ser ese gancho que le cree curiosidad e intriga empujándole a seguir leyendo. Además de una tipografía que puedes aventurarte a usar una diferente al del cuerpo o incluso detalles con algún dibujo siempre y cuando sea concorde a la temática de la obra. Por ejemplo, un libro de ficción futurista o ciencia ficción si quieres decorar el título no le quedará bien rasgos naturales curvilíneos, pero si le quedaría bien a uno de fantasía medieval mágica.

Lo siguiente que haremos será planificar su estética de presentación. Esta parte tiene infinitas variables. Puedes dejar media página en blanco y situar el título del capitulo en medio, poniendo el número del capítulo arriba, a su derecha, con letra o sin letra. Puedes ponerlo directamente arriba de la página y no dejar la mitad en blanco. En vez de que sea la mitad que sea un tercio o un cuarto, etc. Variables infinitas. Como más guste al autor que lo haga, sin miedo y sin preocupación seguro que estará bien.

Y por último la corrección de viudas y huérfanas. Las viudas y huérfanas son líneas que pueden quedar pendientes o aisladas al terminar un capítulo. Es horrible ver una página con una sola línea y que termine ahí el capítulo. En ningún libro se encuentra un fallo de maquetación tan grande como este por lo que habrá que corregirlo concienzudamente.

Mi forma favorita para solventar este problema es alterar imperceptiblemente la distancia de la anchura que separara las lineas escritas de la narración. Si con eso no se ajusta bien, se tendrá que repetir eligiendo otro espacio del capítulo alejado del alterado, y así hasta que cuadre correctamente. Es la forma de corrección más usada para este tipo de problemas. Úsala con seguridad, el lector nunca se percatará de ello, claro que si lo haces de forma descabellada pues sí podrá notarse, por eso ha de ser sutil y a lo largo del capítulo. No se pueden pegar de golpe dos líneas o tres, ni alterar el espacio de cinco o seis seguidas, eso se notará.

5.- ELEMENTOS INTERNOS DEL LIBRO, PERO EXTERIORES AL CUERPO DE LA HISTORIA.

Esta serie de elementos prácticamente dependen únicamente del autor. Serían por ejemplo, El índice, el prólogo, la nota del autor, la dedicatoria, los agradecimientos, el epílogo, los créditos del libro, etc.

Hablando un poco del índice, no hace falta comerse mucho la cabeza diseñándolo. Lo único que tienes que tener en cuenta es donde situarlo, si al principio o al final del libro. En mi opinión si decides no ponerles título da igual donde colocarlo, estará bien en cualquier sitio. Pero por otro lado, si tus capítulos poseen títulos y colocas el índice al principio puedes genera un tipo de spoiler al lector por mejor será ponerlo a final.

Los agradecimientos es algo muy personal, escribir un libro no es fácil, se requiere tiempo, paciencia, perseverancia y como no apoyo y ánimos. Lo más correcto es colocar estos agradecimientos al principio del libro. ¿Y por qué no al final? Ya que le estas dando las gracias a otra persona o personas por haber podido escribir o publicar el libro la mejor forma de hacerlo es situarlo en este lugar ya que indirectamente será mucho más visualizado por el lector que colocado al final del libro. Una vez acabada la historia el lector cierra el libro y dice adiós. (Siempre hay que ponerse en el peor de los casos)

La dedicatoria es similar a los agradecimientos, por tendencia suele ser algo más breve, pero puede extenderse en mayor o menor medida. Eso sí, si escribes una página y media de agradecimientos o dedicatoria no la va a leer nadie. Por lo que hay que sintetizar mucho ambas partes buscando la mayor brevedad posible.

El prologo y el epílogo estoy seguro que si estáis buscando información para maquetar un libro no tengo que ni explicar qué son ni dónde colocarlos. Solo comentaré que no es muy recomendable hacer un prologo extenso dado que el lector al ver muchas páginas se lo saltará y empezará la historia sin leerlo. Esto con el epílogo no suele causar el mismo efecto por lo que puede ser relativamente extenso.

La nota del autor. No tiene por que figurar. Está estrechamente relacionada con el autor. En el caso de que sea una nota indispensable para poder comprender la trama o tramas de la obra es recomendable colocarla al inicio del libro. En el caso de ser una nota en la que se cuenten anécdotas que le ocurrieron al escritor cuando creaba su historia habrá que colocarla al final. No son datos relevantes y los lectores en la mayoría de los casos se sienten atraídos por el libro y su contenido no por la vida de su escritor. Pero bueno, como siempre luego vienen las excepciones a la regla y nos encontramos con algún escritor con la vida de Ian Fleming.

PROGRAMAS PARA MAQUETAR LIBROS.

Existe una larga lista de programas que ofrecen herramientas para maquetar libros. Algunos de ellos son, Scribus, Canva, Lucidpress, Joomag, extensiones de adobe como Adobe indesign cs5 o cs6 (este último es el que utilizo yo). Prácticamente todos los que figuran en esta lista requieren un tipo de aprendizaje básico sus herramientas suelen ir orientadas hacia este trabajo. La mejor forma de aprender a usarlos es a través de algún curso ya sea online o presencial, hay de todo tipo y con un gran abanico de precios, siendo algunos muy asequibles e incluso llegando a ser gratis.

Por otro lado está Word. Es el programa no profesional más utilizado por todo el mundo, es muy completo aportando herramientas muy buenas que permiten la maquetación sin problemas de un libro. Pero claro, no está diseñado para maquetar por lo que podrá presentar ciertas dificultades o problemas a la larga. Siendo necesario un mayor esfuerzo y tiempo de trabajo para que no quede un resultado chapucero. Antes de sacarme el título de maquetador con Adobe, pasé bastantes años usando Word y nunca ni a día de hoy me pareció tan incómodo y lento como dicen.

BIBLIOGRAFÍA DE IMÁGENES:

Imagen de las partes exteriores del libro.

Imagen letra sans serif.

Imagen letra serif.

Enlace a contenido relacionado:

Lista de guías para escritores.

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