5#. La Maldición del Fénix.

Quinto capítulo del fanfic; La Maldición del Fénix, basado en el universo de J.K Rowling ¡Espero que os guste!

—Preferiría no tener que batirme en duelo —dijo Harry vagamente.

—¿Ahora vas a decirme que no has venido hasta aquí para detenerme?

Draco dio una orden a su basilisco y este empezó a erguirse elevando la cabeza donde estaba sentado el mago. Sacó su varita al mismo tiempo que lo hizo el anciano director.

—¡Expelliarmus! —gritaron sendos magos al unísono.

Ambos encantamientos chocaron provocando chispas rojas y amarillas. Los dos conjuros eran muy fuertes y ninguno quería darse por vencido.

—Ataca Trindra —ordenó Draco.

Bajo la tremenda sorpresa del mago oscuro, Harry empezó a volar sin ningún tipo de ayuda. Habilidad que muy pocos magos lograban. Quedando fuera del alcance del basilisco se colocó muy por encima de Draco.

—Piensa en Albus y Scorpius, si nuestros hijos son grandes amigos, nosotros que somos sus padres podemos luchar juntos. Una última vez, hazlo por Hogwarts, es hora de redimir tus crímenes.

Las palabras del director calaron en el mago oscuro. En el fondo Draco Malfoy nunca había sido tan malo como quería aparentar.

—¡Incendio! —pronunció el mago oscuro.

—¡Aguamenti! —contratacó Harry.

Ambos encantamientos chocaron provocando una gran nube de vapor.

Alarte ascendare —Prosiguió Draco haciendo que su basilisco Trindra se elevara hacia Harry.

El encuentro de los magos empezó a decidirse en el aire. Dejaron las copas de los árboles atrás, desde aquella posición eran muy visibles a ojos muggles. Se la estaban jugando mucho, ambos lo sabían, pero el delito les daba igual.

—¡Aviatus! —gritó Malfoy dirigiendo el encantamiento al bosque.  

Multitud de basiliscos empezaron a surgir de entre la espesura del bosque volando como pájaros en dirección a los magos.

—¡Impedimenta! —recitó varias veces sucesivas el director frenando el avance de las monstruosas serpientes.

Draco miró furioso como sus criaturas quedaban paralizadas en el aire.

Invisibilia —pronunció apuntando con su varita a su propio pecho.

El mago oscuro desapareció. Harry antes de perderle de vista apuntó al basilisco donde reposaban sus pies.

Imperio —Le dio tiempo a maldecir.

La inmensa serpiente quedó bajo el control del director, la cual empezó a sacudirse hasta que el invisible Draco Malfoy se resbaló de ella y cayó al vacío.

Accio Omandra —gritó el mago oscuro antes de que fuera demasiado tarde.

Un nuevo basilisco, mucho más grande que cualquiera de los que hubiera aparecido se elevó por encima de los árboles. Sin ni siguiera volar recogió a Malfoy en su caída. Las cosas volvían a ponerse en contra del anciano director. Harry sentía que estaba perdiendo el tiempo, necesitaba hacer que Draco entrara en razón. Desde que había empezado la pelea ninguno de los dos magos había usado encantamientos letales, parecía que estuvieran luchando por mera tradición más que por necesidad.

—No pensaba que tuviera que sacar mi as tan pronto —dijo Malfoy recolocándose en la nueva criatura—. Te presento a Omandra, el primer basilisco que crie y entrené.

—Cesemos con esta pantomima Draco, tenemos algo más importante que hacer.

El mago oscuro no tenía interés en acabar con la pelea tan pronto. Aún no había demostrado a su viejo rival cuanto había mejorado durante todas estas décadas de exilio.  Pero hoy no iba a ser el día, un inconveniente que no había planificado ni él propio Harry paró la batalla dejándolos en tablas. Una docena de dragones aparecieron veloces rodeando a los magos. Ninguno los había convocado, ni sabían cuál podría ser su origen. Draco Malfoy controlaba toda esta región del bosque húngaro desde hacía años y Harry habría podido encontrar con suma facilidad el causante de un encantamiento del tipo videtur. O cualquier conjuro que conllevara la aparición de criaturas.

Dos hombres idénticos se descubrieron a la espalda de dos dragones. Harry los miró, sabía que los había visto antes, pero no sabía dónde. Lo había olvidado.

—¿Profesor no nos reconoce, tan pronto se ha olvidado de nosotros? —dijo uno de ellos.

—Yo soy Lorcan —Se presentó el primero.

—Y yo Lysander.

—¡Los hermanos Scamander! —exclamó el director alegrándose.

Ambos hermanos compartían profesión, una profesión que había pasado de generación en generación. Desde su bisabuelo, Newton Scamander, todos los miembros de su familia eran reconocidos magizoologistas, los mejores en todo el mundo de los magos.

—Veo que te acuerdas de mis hijos, y ¿Qué hay de mí? —dijo una anciana descubriéndose montada en otro dragón.

—No me lo puedo creer —dijo Harry—. Te han tratado muy bien los años Luna.

La anciana se agradó con el cumplido de su viejo amigo.

Los cinco magos bajaron a tierra firme y se escondieron entre los árboles. Los tres viejos compañeros de estudios se concentraron en ponerse al día de los últimos acontecimientos que hacían peligrar al mundo, mientras que los gemelos admiraban los magníficos ejemplares de basiliscos que poseía el mago oscuro. Eran tan escasos como difíciles de criar y Draco tenía decenas de ellos perfectamente adiestrados. Una proeza única en la historia, ningún magizoologista experimentado había logrado semejante reto.

—Draco, ¿te unirás a la nueva Orden del Fénix? —le preguntó el director.

El mago oscuro saboreó la invitación del director. Se tomó su tiempo para responder. Su mente viajó a tiempos pretéritos, antes de la guerra, cuando su esposa Astoria Greengrass estaba vida y vivían felices junto con su hijo Scorpius. «Seguro que esto nunca se lo hubiera imaginado», pensó Draco con el cálido recuerdo de Astoria en la mente.

—Por esta vez… solo por esta vez, iré contigo Harry Potter —accedió el mago oscuro.

El anciano director suspiró feliz, mientras que Luna permanecía con el mismo rostro inalterable con el que le había conocido casi setenta años atrás.

Los hermanos Scamander se encargaron de preparar amplias estancias, entre sus criaturas, para los basiliscos de Malfoy. Después introdujeron todas las bestias en sus dos maletines. Con la unión de estos cuatro magos la nueva Orden del Fénix ganaba mucho poder. Poco a poco el anciano director veía más cerca la victoria frente a Ariana Dumbledore.

CAPÍTULO 6 PRÓXIMAMENTE.

Enlace a la lista de capítulos.

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