Todo lo que tiene que saber un escritor sobre los personajes de una novela.

Los personajes es una parte fundamental de la historia. En esta guía encontraréis la información necesaria para poder crear unos buenos personajes individualizados.

En primer lugar, tenemos la distinción entre personajes reales y ficticios.

Evidentemente los primeros tendrán o estarán sujetos a una serie de limitaciones, siempre y cuanto se quiera respetar la realidad. También puedes coger estos personajes reales y dotarlos de características sobrenaturales. Por ejemplo; Nuestro querido Lovecraft y su libro secreto para abrir portales al mundo de los demonios.

Por otro lado, los personajes ficticios están abiertos completamente a la creación de su autor.  Frente a toda esta libertad creativa habrá que atenerse a una cierta verisimilitud, es decir, ha de tener un mínimo de comprensión, sino, ese personaje perderá interés mostrándose demasiado antinatural para la propia historia.

En segundo lugar, nos encontramos una diferenciación en función a su caracterización. Los llamados personajes planos y redondos.

Los personajes planos son aquellos que permanecen igual a lo largo de toda la historia. O explicado de otra manera, son aquellos que no evolucionan absolutamente en ningún aspecto fuera de los naturales, es decir, no aprenden nada, no se desarrollan intelectualmente o aprenden nuevas cosas. No cambia nada en lo referente a su mentalidad.  

Los personajes redondos son aquellos que por contraposición a los planos sí que se desarrollan. Su mentalidad va caracterizándose según sus vivencias o aprendizaje a lo largo de la historia. Cuando acaba la trama un personaje redondo siempre se habrá desarrollado en mayor o menor medida. Por lo que mostrará ciertas diferencias respecto al inicio de la obra.

En tercer lugar, clasificación en función a su nivel de importancia. Los personajes principales o protagonistas y los personajes secundarios.

Los personajes principales. Son los más importantes de la historia, su vida y obra será la que dicte el avance de la trama desde su introducción hasta el desenlace. Es necesario describirlos bastante bien tanto a nivel psicológico como físico. Su mentalidad se verá modificada según avanza la historia. Los personajes principales no tienen por qué ser necesariamente buenos, o caer bien al lector, pueden mostrarse como antagonistas o antihéroes. Al estar más desarrollados y mejor descritos el lector puede tender a identificarse con alguno de ellos. La cantidad de este personaje no está sujeta a ninguna regla, puedes tener un número muy reducido o marcarte un George R. R. Martin.

Los personajes secundarios. Son los personajes que complementan a los personajes principales, pero no aportan datos trascendentales o fundamentales a la obra. Que su importancia sea menor no quiere decir que sean personajes planos, pueden sufrir cierto avance a lo largo de la obra.

Ahora pasaré a comentar una serie de distinciones detalladas que caracterizan a los diversos personajes. No tienen por qué estar sujetas a los protagonistas o secundarios, ambos pueden compartir alguna de estas distinciones o características. Además de que incluso pueden verse varias en algún personaje complejo.

Los personajes tipo. Estos son los personajes que atienden a un marcado estereotipo. Suelen estar muy exagerados para poderse entender bien. Un ejemplo de rasgo estereotipado sería la forma de hablar, algún tipo de acento cultural o regional. Algunos ejemplos de estos personajes; El típico Elegido, que viene a salvar al mundo. El anciano que ha vivido una guerra y siempre está maldiciéndose. La persona llena de angustia que no para de lamentarse. Los triángulos amorosos, etc. Hay muchísimos personajes tipo.

Los personajes característicos. En primer lugar, parten siendo personajes tipo, pero evolucionan adquiriendo cualidades o rasgos que los hacen individuales, es decir, únicos.

Los personajes simples. Su mente está forjada de una manera que queda inalterable para cualquier posible evolución. Por ejemplo, un personaje con tanto trauma por su pasado que, aunque traten de ayudarlo a superarlo no lo logren nunca. Estará traumado de principio a fin.

Los personajes complejos. Por el contrario, a los personajes simples, los complejos cuestionan su forma de obrar pudiendo cambiar a lo largo de la trama y alterando así la historia.

El personaje portavoz. Es el que cuenta los hechos a modo de narrador. Puede ser de todo tipo, principal, secundario, un narrador abstracto u omnipresente.

Si estás interesado en leer más posts de ayuda a escritores, puedes ver la lista de guías aquí.

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