Cuento; Piojito y Pulguita. Versión de los hermanos Grimm de 1812.

Traducción por Helena Cortés Gabaudan.

Un piojito y una pulguita vivían juntos y un día se destilaron un poco de cerveza en una cáscara de huevo. El pioijito se cayó dentro y se quemó. Al verlo, la pulguita empezó a gritar. Y entonces, la puertecita de la alcoba se puso a decir:

«¿Pulguita, por qué has gritado?»—

«Porque piojito se ha quemado.»

Entonces la puertecita se puso a crujir. Y entonces habló una escobita que había en la casita:

«Puertecita, ¿por qué estás crujiendo?»—

«¿Y cómo no voy a crujir?

Piojito se ha quemado y pulguita está llora que llora.»

Entonces aquella pequeña escoba se puso a barrer como loca. Y pasó por allí un cochecito, y dijo:

«¿Escobita, por qué estás barriendo?»—

«¿Y cómo no voy a barrer?

Piojito se ha quemado

y pulguita está llora que llora

y puertecita cruje que cruje.»

Entonces el cochecito dijo que iba a ponerse a correr como un loco, y corrió y corrió, y la boñiguita por la que pasó delante dijo:

«Cochecito, ¿por qué estás corriendo?»—

«¿Y cómo no voy a correr?

Piojito se ha quemado

y pulgarcita está llora que llora

y puertecita cruje que cruje

y escobita barre que barre.»

Entonces dijo la boñiguita que iba a ponerse a arder, y se puso arde que arde. Y había allí un arbolito, que dijo:

«¿Boñiguita, por qué estás ardiendo?»—

«¿Y cómo no voy a arder?

Piojito se ha quemado

y pulguita está llora que llora

y puertecita cruje que cruje

y escobita barre que barre

y cochecito corre que corre.»

Entonces dijo el arbolito que iba a echarse a temblar, y de tanto que tembló se le cayó todo el follaje. Y dijo una muchachita que iba con su cantarillo de agua:

«¿Arbolito, por qué estás temblando?»—

«¿Y cómo no voy a temblar?

Piojito se ha quemado

y pulguita está llora que llora

y puertecita cruje que cruje

y escobita barre que barre

y cochecito corre que corre

y boñiguita arde que arde.»

Entonces la muchachita dijo que iba a romper su cantarillo, e hizo añicos el cantarillo; entonces dijo la fuentecita:

«¿Muchachita, por qué estás rompiendo el cantarillo?»—

«¿Y cómo no lo voy a romper?

Piojito se ha quemado

y pulguita está llora que llora

y puertecita cruje que cruje

y escobita barre que barre

y cochecito corre que corre

y boñiguita arde que arde

y arbolito tiembla que tiembla.»

«¡Ay! —dijo la fuentecita— entonces me pondré a manar», y empezó a manar, mana que mana, tanto, que lo anegó todo, a la muchachita, al arbolito, a la boñiguita, al cochecito, a la escobita, a la puertecita, a la pulguita y al piojito, y no quedó nadie.